Y “El Brujo” nos hechizó…
Rafael Álvarez “El Brujo” estuvo en Bruselas para presentar su obra de teatro “El Testigo”. Este evento, organizado por la Consejería Cultural de la Embajada de España, está enmarcado dentro de los actos programados con motivo de la Presidencia española de la Unión Europea.
El Théâtre Royal du Parc acogía el espectáculo. Sobre el escenario, 15 sillas, tres mesas, tres botellas de vino y varios vasos nos trasladan a la típica taberna de cualquier pueblo andaluz. Las luces se apagan, la música comienza a sonar y aparece El Brujo.
Menos de cinco minutos bastaron para arrancar las primeras risas del público. El Brujo va cambiando de mesa a su antojo en su ficticio bar. Esta vez narra en su obra las anécdotas del “cantaor” imaginario Miguel Pantalón, salido de uno de los textos escritos por el autor gaditano Fernando Quiñones e incluido en su libro “Nos han dejado solos”. Miguel “El ídolo” era “feo de cojones. Miraba como si estuviese insultando a alguien”, cuenta El Brujo, quien no deja de interactuar con el público, que le agradece su espontaneidad y arte con aplausos.
Mientras cuenta una de sus anécdotas pregunta: “¿Y cómo era la voz de Miguel Pantalón?”. En ese momento se escucha a alguien del público sonarse la nariz, y El Brujo, haciendo gala de su espontaneidad, replica: “No, así no era”, lo que desata las carcajadas de los asistentes.
El actor sigue sirviéndose el vaso de mesa en mesa hasta acabar con las botellas y la música se mezcla con los diálogos a lo largo de la obra.
Un golpe de humor tras otro preceden a los incontables aplausos del público que llena la sala y que demuestra estar disfrutando al máximo del espectáculo.
Siguen las descripciones sobre Miguel: “Cantaba como si le estuviese pegando a la gente, con el dedo levantado”, cuenta esta vez.
Casi una hora después de comenzar la obra, el actor se despide “porque ya lo he contao tó”. Se sienta sobre una silla y sigue con sus comentarios, esta vez sobre el escudo del teatro y sobre los reyes. Pero enseguida vuelve a la carga con Miguel Pantalón.
Poco a poco se va iluminando una cortina roja de fondo. El Brujo se sienta, se apagan las luces y los aplausos del público dan por finalizada la obra.
Su inconfundible forma de interpretar y su acento andaluz conquistaron al público, que tuvo una intensa sesión de risoterapia.
Para agradecerle su visita a Bruselas, la Consejera de Cultura de la Embajada española, Montserrat Momán, hizo entrega a El Brujo de un ramo de flores y este se despidió del público con varias anécdotas personales.
Fueron noventa minutos de espectáculo en los que disfrutamos de este magnífico intérprete, que no dejó de hacernos reír durante toda la obra; la magia y el hechizo de un actor sin igual, capaz de llenar él solo el escenario, de transmitir y de conectar con el público como nadie.
Biografía
Rafael Álvarez “El Brujo” nació en Lucena (Córdoba). Estudió Derecho y Arte Dramático.
En 1995 fundó su propia productora, Producciones El Brujo, junto con María José Norte. Ha participado en numerosos montajes, como “La escuela de los bufones” o “El horroroso crimen de Peñaranda del campo”, de Pío Baroja.
Ha aparecido en películas como “Amores que matan”, “La duquesa roja” o “Lázaro de Tormes”, adaptación de Fernando Fernán Gómez, galardonada con dos premios Goya.
Su trabajo ha sido recompensado con numerosos premios, entre los que destaca la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el máximo galardón que concede el Ministerio de Cultura, y que le fue concedido en 2002.
Esta era la tercera vez que El Brujo traía su obra a Bruselas, donde ya ha interpretado “El Lazarillo de Tormes”, “El ingenioso caballero de la palabra” y “El testigo”.
Rocío Bonachera Escribano




