“La Copa” cumple 36 años
La estatuilla más preciada en estos momentos para los españoles, la Copa del Mundo de la FIFA, fue hecha en 1973 y diseñada por el italiano Silvio Gazzaniga. Hasta 1970, el ganador del Mundial se llevaba la Copa Jules Rimet, inicialmente llamada “Victoria”, pero a la que se le cambió el nombre en 1946 por el de Jules Rimet, en honor al antiguo presidente de la FIFA y uno de los colaboradores en la creación del Mundial.
El antiguo reglamento de la FIFA establecía que la Selección que ganase el Mundial tres veces se quedaría la Copa en propiedad, y ese fue el caso de Brasil, que resultó campeona en 1958, 1962 y 1970. La Copa Jules Rimet, diseñada por el escultor francés Abel Lafleur, estaba hecha en plata de ley y chapada en oro, pesaba cuatro kilos y medía 30 centímetros. Representaba a Niké, la diosa griega de la victoria, sosteniendo un vaso en forma de copa, y tenía incrustaciones de lapislázuli, una piedra semipreciosa.
Durante la II Guerra Mundial, el vicepresidente italiano de la FIFA, Ottorino Barassi, sacó en secreto la Copa (Italia la ganó en 1938) del banco de Roma en el que estaba y la escondió dentro de una caja de zapatos, debajo de su cama, para evitar que los nazis la encontraran.
Al ceder la propiedad de la Copa a Brasil, se tuvo que diseñar otra Copa para el Mundial de 1974, la Copa del Mundo de la FIFA, aunque en esta ocasión no se prevé que ningún país se la quede en propiedad. Aún no se sabe qué pasará con la Copa en el Mundial de 2038, momento en el cual no quedará espacio para más inscripciones en su base, que tiene grabados los nombres de los vencedores desde 1974: Alemania, Argentina, Italia, Brasil, Francia y, por fin, España.
La nueva Copa, que se fabricó en Italia, mide 36 centímetros y pesa más de seis kilos, de los que casi el 85% son de oro puro de 18 quilates. Representa a dos atletas sosteniendo la Tierra.
Ahora, la Selección Española de Fútbol, que tanto ha soñado con hacerse con el trofeo, y que por fin ha logrado deshacerse de la “maldición” de los cuartos de final, custodiará la Copa hasta el próximo Mundial, momento en el cual se le hará entrega de una réplica bañada en oro, ya que la original es propiedad de la FIFA.
En cuanto al valor material de la Copa, se calcula que estaría en torno a los 150.000 euros si se fundiese y se hiciese un lingote de oro. Además, cuenta con incrustaciones de malaquita, una piedra preciosa especialmente cara.
Este año tuvo lugar el II Tour del Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA. Esta iniciativa, llevada a cabo por Coca-Cola, da la oportunidad a los asistentes de contemplar de cerca el auténtico trofeo, que este año ha recorrido 86 países de todo el mundo en 226 días. En Sudáfrica, sede del Mundial de este año, visitó 32 ciudades, pueblos y aldeas durante un mes.
Como anécdota, hay que señalar que la Copa Jules Rimet fue robada en dos ocasiones. La primera fue en 1966, mientras se exhibía en Inglaterra, país que acogía ese año el Mundial. Afortunadamente, la Copa apareció una semana después, cuando un perro llamado “Pickles” la encontró tirada en un jardín. Peor suerte se corrió la segunda vez, cuando la robaron en 1983 de las instalaciones de la Federación Brasileña de Fútbol, donde estaba siendo exhibida. Desafortunadamente, nunca se recuperó, ya que los ladrones la fundieron y la vendieron como oro. Por su parte, la Federación Brasileña de Fútbol posee ahora una réplica de la misma de casi dos kilos de oro puro, para conservar el recuerdo.
Rocío Bonachera Escribano







